originarias de: la variedad comercial más comúnmente encontrado es nativa del sur de Europa y Turquía, aunque hay una avellana silvestre que es nativo del Noroeste Pacífico
en sazón aquí: otoño
Avellanas son miembros de la familia de abedul o Betulaceae. Las avellanas son un cultivo comercial importante en Washington y Oregon (es Fruto seco del Estado Oficial de Oregon), probablemente introducida por primera vez en Oregon por los primeros colonos franceses. Hace un siglo, las compañías de ferrocarriles anuncian la posibilidad de huertos de avellana en el Noroeste, como parte de sus esfuerzos para hacer que la gente se trasladen a esta región (y manden ellos mismos y sus suministros por ferrocarril, por supuesto). La avellana silvestre que es nativo del Noroeste Pacífico no es muy adecuado para la producción comercial, porqué está protegida por un involucro o cáscara más cerrada (esta envoltura de hojas es particularmente espinosa en el caso de los frutos secos nativos), pero si se está dispuesto a hacer el esfuerzo para cosechar ellos, son perfectamente comestibles. La mayoría de las avellanas en las tiendas son de la variedad "Barcelona" y suelen tener un año o más, pero si se encuentra un huerto de que comprar directamente, se obtendrán frutos secos más frecos y puede que se encontrarán otras variedades (Holmquist Orchards ofrecen una variedad llamada DuChilly que hace un buen aperitivo). La piel de avellanas es algo amargo, pero se puede quitar después de tostar con rocerlas en una capa en una toalla (el movimiento tendría un aspecto similar al despliegue de la masa).
La madera del avellano se utiliza a veces en los arcos, y los brotes rectos hacen buenos ejes para flechas; madera de avellanos es también una opción tradicional para varitas de zahorí. Los árboles son una opción tradicional para setos vivos, especialmente en Inglaterra, y pueden atraer a las mariposas. El avellano florece en medio invierno y es polinizada por el viento; las frutas se empiezan a formar en junio.
Un manuscrito chino desde 2838 a.d.C. incluye avellanas en una lista de los cinco nutriciones sagradas divinamente otorgados a los seres humanos. En alrededor de 200 d.d.C., el médico griego Dioscórides escribió de avellanas que "Se cura la tos crónica si la avellana machacado se come con miel. Avellana cocinado mezclado con pimienta negra cura el resfriado. Si el ungüento producido por macerar cáscaras de avellana quemadas en sebo se unta la cabeza donde el cabello no crece debido a la calvicie normal o de alguna enfermedad, el pelo de nuevo vendrá."
Al igual que otros frutos secos, avellanas son buenos para el corazón. Tienen altos niveles de folatos, que pueden ayudar a prevenir la depresión, y su contenido de proantocianidinas es el más alto de los frutos secos, haciéndolos útiles para reducir el riesgo de coágulos de sangre, infecciones del tracto urinario, y ciertos tipos de defectos de nacimiento. Son ricos en fibra y una fuente particularmente buena de cobre y manganeso. Son un poco altos en grasa, pero casi toda es grasa buena, como ácidos grasos monoinsaturados. Las avellanas son también una buena fuente de vitaminas A y E, así como arginina, un aminoácido que ayuda a relajar los vasos sanguíneos y mejorar la presión arterial. Aceite de avellana es bueno para la piel, y un aceite portador popular para las medicinas tradicionales.
Las personas que son alérgicas a los cacahuetes, polen de artemisa, nuez de Brasil, polen de abedul, y nuez de macadamia también pueden ser alérgicas a la avellana.
Más para leer (en Inglés):
información en estilo etiqueta para avellanas no cicidas
tabla comparanda frutos secos
oregonhazelnuts.org
Seed Guides
oregonhazelnuts.org
Dorris Ranch Living History Farm
Éste es una traducción de una entrada del blog del Mercado de Agricultores de Tumwater.
Versión en inglés también disponible en Food Bank Foodie
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Wednesday, April 6, 2016
Wednesday, March 23, 2016
Trozos caramelizados de calabaza "butternut" con pesto de salvia y avellanas
Calabaza:
2 calabazas (alrededor de 3.5 libras), peladas, cortadas en cuartos, y semillas quitadas
2 cucharadas aceite de oliva
1 cucharadita azúcar
1 cucharadita sal
1/4-1/2 cucharaditas de pimienta de cayena, al gusto
Cortar cada cuarto de calabaza en trozos de 1 pulgada y colocar en un tazón. Mezclar con el aceite de oliva, el azúcar, la sal, y la pimienta. Colocar en una sola capa sobre una bandeja para hornear forrada con papel pergamino. Asar los trozos a 500F 10-15 minutos, hasta que se caramelicen, reordenandolos según sea necesario para que se asen uniformamente. Retirar del horno y darlos la vuelta. Hornear otros 10-15 minutos hasta que se caramelicen en el otro lado y estén bien cocidos, de nuevo reordenandolos según sea necesario. Retirar a un recipiente grande y mezclar con pesto.
Pesto:
1/4 taza de salvia fresca picada
4-5 cucharadas aceite de oliva
1 diente de ajo, machacado
1/3 taza de avellanas tostadas
6 cucharadas ricotta salata, desmenuzado o picado a una migaja medio-fino
sal al gusto
Calentar 3 cucharadas del aceite de oliva, la salvia, y el ajo a fuego muy lento hasta que el aceite comience a borbotear. Verter en un recipiente pequeño, reservando el diente de ajo. Colocar las avellanas tostadas y el ajo reservado en un procesador de alimentos, licuadora (utilizando un pequeño recipiente si está disponible), o mortero y tratar/moler a una harina gruesa; añadir al recipiente. Añadir el queso y 1-2 cucharadas más aceite de oliva, y revolver hasta que se mezclen; añadir sal al gusto.
(Nota: Ya que yo no puedo comer calabaza, me parece que esto podría hacerse con trozos de batata, ajustando el tiempo de hornear. dh.)
Adaptada de food52.com
Éste es una traducción de una entrada del blog del Mercado de Agricultores de Tumwater.
Versión en inglés también disponible en Food Bank Foodie
2 calabazas (alrededor de 3.5 libras), peladas, cortadas en cuartos, y semillas quitadas
2 cucharadas aceite de oliva
1 cucharadita azúcar
1 cucharadita sal
1/4-1/2 cucharaditas de pimienta de cayena, al gusto
Cortar cada cuarto de calabaza en trozos de 1 pulgada y colocar en un tazón. Mezclar con el aceite de oliva, el azúcar, la sal, y la pimienta. Colocar en una sola capa sobre una bandeja para hornear forrada con papel pergamino. Asar los trozos a 500F 10-15 minutos, hasta que se caramelicen, reordenandolos según sea necesario para que se asen uniformamente. Retirar del horno y darlos la vuelta. Hornear otros 10-15 minutos hasta que se caramelicen en el otro lado y estén bien cocidos, de nuevo reordenandolos según sea necesario. Retirar a un recipiente grande y mezclar con pesto.
Pesto:
1/4 taza de salvia fresca picada
4-5 cucharadas aceite de oliva
1 diente de ajo, machacado
1/3 taza de avellanas tostadas
6 cucharadas ricotta salata, desmenuzado o picado a una migaja medio-fino
sal al gusto
Calentar 3 cucharadas del aceite de oliva, la salvia, y el ajo a fuego muy lento hasta que el aceite comience a borbotear. Verter en un recipiente pequeño, reservando el diente de ajo. Colocar las avellanas tostadas y el ajo reservado en un procesador de alimentos, licuadora (utilizando un pequeño recipiente si está disponible), o mortero y tratar/moler a una harina gruesa; añadir al recipiente. Añadir el queso y 1-2 cucharadas más aceite de oliva, y revolver hasta que se mezclen; añadir sal al gusto.
(Nota: Ya que yo no puedo comer calabaza, me parece que esto podría hacerse con trozos de batata, ajustando el tiempo de hornear. dh.)
Adaptada de food52.com
Éste es una traducción de una entrada del blog del Mercado de Agricultores de Tumwater.
Versión en inglés también disponible en Food Bank Foodie
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